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Evo en México


Pronto México se liberará.
Evo Morales

La reciente visita de Evo Morales a México resulta una gran oportunidad para sopesar los avances de los variados movimientos de resistencia que existen en el país (zapatistas, amloístas, APPO, SME, etc) y las estrategias políticas que la izquierda ha venido desarrollando en los últimos años. Un movimiento emanado desde las bases populares y que logró articular un eficiente y sólido movimiento de masas que llevó a la presidencia a Evo es un modelo idóneo desde el cual reflejarnos y llevar a cabo los pertinentes ajustes y críticas. El mismo Evo en su discurso hizo un señalamiento importante que la izquierda mexicana debe de tomar en cuenta y reflexionar en toda su profundidad: “pasar de la resistencia a la toma del poder”. La toma del poder político es siempre el pináculo de cualquier movimiento revolucionario o popular. La toma del poder no necesariamente implican las armas, la historia ha mostrado que cuando existe un bloque común y fuerte que logre conjuntar los deseos y exigencias de amplios sectores sociales el poder puede arrebatarse por medios no violentos.

En el caso de la izquierda mexicana ésta se ha estancado en dos formas de práctica política que no han podido entrecruzarse y permanecen a veces, incluso, como antagónicas entre sí. Por un lado existe un amplio movimiento de resistencia desde diversos sectores del sindicalismo, organizaciones sociales y el encabezado por AMLO. Estos movimientos se encuentran fuera del ámbito institucional-formal y por ello su supervivencia es el resultado de su capacidad para poder innovar formas de protesta que logren contener las iniciativas del gobierno calderonista, su punto fuerte es la relación directa con las masas, el pueblo, los ciudadanos. Sus canales de comunicación están orientados en atraer y agrupar contingentes de masas que puedan darle un peso político a sus movimientos. Precisamente a partir de los cómos de estos canales y de las formas novedosas de logar una empatía con las bases populares es que depende que sigan creciendo o muriendo en la inopia social.

El otro extremo lo constituyen los partidos autonombrados así mismos como de izquierda. En éstos, sus causes son los institucionales y a través de ellos apuntan a delimitar o reformar aquellas leyes contrarias a una democratización y participación igualitaria de la sociedad en su conjunto. Sin embargo, desligada de los movimientos populares, esta izquierda se queda anquilosada en el mero formalismo jurídico-político. Se reduce a ser pura forma sin contenido. Esta debilidad de la izquierda institucional es lo que provoca que fracciones en su interior puedan negociar acuerdos que vayan en contra de sus mismos postulados partidarios. No existe un contrapeso popular que oriente lo político en miras de un mayor igualitarismo.

Cuando Evo destaca que es hora de pasar de la resistencia a la toma de poder está planteando que esos dos movimientos hasta ahora antagónicos y que se han venido estorbando el uno al otro, logren imbricarse para que puedan concretar una plataforma política lista para disputar el poder. En términos claros: las masas que insuflan vida a los movimientos resistentes debe dárselo ahora a los partidos, y éstos deben de servir de medios para hacer llegar hasta el poder las demandas ciudadanas. Es claro que esto no es nada fácil. La izquierda institucionalizada se encuentra en sí misma dividida y en pugnas de poder entre sus diversas fracciones. Los movimientos de resistencia aunque a veces coinciden en los principios tampoco han podido congregarse en un plan común. Cada uno hace su lucha separado del otro. Los llamamientos del SME a un paro nacional son por ellos adecuados porque al nivel de la práctica política podría ser el inicio de la conformación de esa unidad que se requiere. Si eso se logra, la participación de los partidos resultaría impactada, pues serían rebasados por amplios movimientos de masas quienes, a fin de cuentas, son los que van a proponer los fines políticos.

Es de desearse que tanto los partidos como los movimientos de resistencia vayan juntos hacia una plataforma política unificada, un verdadero proyecto de izquierda con un programa que tienda al igualitarismo de la sociedad y la democratización de las instituciones. Sin embargo, las peculiaridades propias de nuestro espacio político hacen ver que si bien hay puntos de encuentro (el movimiento de AMLO con ciertos sectores del PRD, el PT y Convergencia) estos no son lo sufrientemente amplios ni sólidos. Las votaciones del 2006 pusieron en evidencia que además del fraude electoral hubo un gran error de organización en el cuidado de la candidatura de AMLO. Si los diversos partidos que encabezaron y promovieron la candidatura de AMLO se hubieran preocupado por formar un gran movimiento ciudadano a la par, el fraude podría haberse contenido. La respuesta multitudinaria de la gente volcada a favor del movimiento de resistencia civil pacifica tras el fraude, muestra que ya existían amplios sectores concientizados y politizados que no fueron aprovechados. Estos errores tácticos ya han sido señalados por otras voces y no se han reflexionado en su justeza. Ahora, parece ser que después de tres años de resistencia esa organización existe, la tarea consiste entonces en vincularlo con las organizaciones formales. En ese sentido hay que interpretar las palabras de Evo de pasar de la mera resistencia a la toma del poder.

Evo logró unidad porque su discurso político encontró eco en la mayoría del pueblo boliviano. El crear el discurso simbólico que represente el sentir, la preocupación y el interés de la gente es un proceso que surge desde la inmediata interrelación con la gente. Calderón y sus protectores han creado un consenso fetichizado, simplemente fantasmático que tiende a erosionarse con los hechos de la realidad. En su momento ellos supieron interpretar el sentir general utilizándolo en contra de la izquierda. La deslegitimización con la que inició el gobierno de Calderón dejó de ser una simple denuncia para tornarse algo completamente real. Fuera de las pantallas televisivas, los discursos del gobierno no convencen, ya no cran cohesión ni consentimiento. Desde ahí la izquierda debe aprovechar ese “hueco ideológico” para sembrar sus propios programas y principios. Las alianzas no deben ser con las mismas clases políticas coaligadas con oscuros intereses ajenos a los ciudadanos. Sería un craso error que la izquierda volviera a darle la espalda a las masas. Con quien debe pactar la izquierda y hacer alianzas para sacar candidaturas viables y legitimadas es con todos los movimientos sociales, populares y ciudadanos que ya existen en el país. Falta aún mucho por hacer y la construcción de una unidad de izquierda parece complicada, pero para logarlo debemos ser claros que la verdadera liberalización del país comenzará cuando la política se deje contaminar por la voz de sus representados: el gobernar obedeciendo.

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Revolución Ciudadana


México ha entrado a una pendiente de violencia, crisis económica, política y ética. El país se derrumba ante nuestros ojos y los políticos en el poder solamente están interesados en elecciones y debates estériles en reformas que no solucionan nada. Vivimos un tiempo en que los fundamentos que dieron origen a esta nación han sido socavados por oscuros intereses que miran más al provecho personal, de grupo o facciones que al bien colectivo. Nuestra incipiente democracia ha terminado por sucumbir ante la sangre de miles de mártires, ciudadanos sin más, que son los verdaderas víctimas de la peor administración pública de los últimos años.

Se nos prometió trabajo, seguridad, paz, un país en que cada mexicano sin importar su condición social, género o ideología pudiera desarrollarse plenamente. ¿Qué hemos recibido a cambio? Millones de mexicanos en situación de pobreza, miles de ciudadanos masacrados en una guerra estéril que ha terminado por instalarse en lo cotidiano. Desempleo generalizado. Jóvenes a los que se les quita el derecho al a educación y a un futuro digno. Derechos humanos violentados con la complacencia de las autoridades. Instituciones públicas coligadas con lo más nefasto del oscurantismo ideológico y político.

Lo más lamentable de esta situación es que en el ánimo de la gente se percibe esta sensación de desarraigo. De saber que vivimos en un país que ya no nos pertenece. Un país manejado desde las grandes cúpulas que deciden los destinos de millones de ciudadanos. De un gobierno que hace oídos sordos a las demandas ciudadanas y vive inmerso en una farsa fabricada que intenta a toda costa hacer pasar como la verdad. Mientras los políticos reciben sueldos vergonzosos, gozan de privilegios e impunidad, el México real vive dolorosamente. Duele ver que millones de mexicanos apenas y si tienen algo que llevarse a la boca mientras nuestros políticos dilapidan cínicamente el erario público. El desencanto va ganando terreno y hoy los mexicanos ya no sueñan con un país con el cual identificarse.

Cuando este país surgió como nación independiente sus ideales eran la justicia, la igualdad y el derecho a vivir sin limitaciones o coerciones de ningún tipo. Nuestra guerra de reforma y nuestra revolución sentaron las bases para el laicismo, la república democrática y el poder del pueblo sobre la soberanía nacional. Hoy la democracia es una farsa y el poder del pueblo consagrado en nuestra constitución es letra muerta.

¿Cómo creer en una democracia en donde los puestos públicos son decididos por estructuras partidistas? ¿Cómo creer en una política en donde el dispendio de recursos públicos es la carta fuerte para comprar conciencias y votos? ¿Cómo creer a un gobierno que se lanza a una guerra sin importarle que la mayoría de las bajas provengan de la población civil? ¿Cómo creer en un ejército que supuestamente está para protegernos y es el principal violador de garantías y derechos humanos? ¿Cómo creer que existe estado de derecho si la impunidad protege a los que se amparan a la sombra del poder? ¿Cómo creer en unas leyes que son discrecionales y no sirven para hacer justicia? ¿Cómo creer en políticos enfrascados en puestos públicos sin importarles los genuinos intereses de la nación? ¿Cómo creer en una patria que es manipulada en contra del ciudadano?

La democracia en nuestro país no existe. Esta república no existe, porque solamente funciona para unos pocos. Si democracia es el poder del pueblo que protege y cuida sus propios interés a través de sus representantes, ésta es inexistente porque los intereses del pueblo son los últimos en tomarse en cuenta en las grandes decisiones políticas. Si una república es el espacio en el cual se da la convivencia social con paz y seguridad y respeto, esta no existe porque cada día el mexicano vive con la zozobra de su propia seguridad, atemorizado con la violencia generalizada y hastíado de la corrupción que carcome nuestro sistema de justicia. Si patria es el espacio imaginario mediante el cual un individuo se identifica con otros a través de sus costumbres y símbolos, esta tampoco existe porque el sentido de pérdida y de no pertenencia ha terminado por ser más fuerte que cualquier símbolo.

Este gobierno ha matado nuestros sueños, mata a nuestros ciudadanos, a nuestros jóvenes, a nuestras mujeres, a nuestros trabajadores. Lo mejor de nuestra nación es aplastado por un estado de cosas en el que el gobierno en el poder se muestra como incompetente y principal factor de este declive desastroso.

¿Si ya no es posible creer en nada, si hemos perdido nuestro país, nuestra nación, nuestra democracia y nuestra patria, que nos queda por hacer? ¿De dónde retomar algo de esperanza? La historia nos enseña que es el pueblo organizado en lucha quien hace los grandes cambios y sólo él puede lograr fundar bajo nuevos fundamentos la república y la democracia. Si ellos nos han arrebatado todo, todavía contamos con nosotros mismos. Si ellos hacen oídos sordos a nuestra demandas entonces gritemos hasta que nos escuchen. Solamente los ciudadanos podemos revertir este proceso de podredumbre que ha contaminado a todas las instituciones.

Nosotros los ciudadanos debemos y podemos hacernos escuchar. Si de aquél lado se han cerrado las puertas, de este lado debemos abrir nuevas. Si de ese lado reina el cinismo, la corrupción, la impunidad y el fracaso, de este lado demostremos que está la razón, la verdad y el ánimo por hacer las cosas bien. Si de ese lado su interés es el poder, el dinero y el privilegio, de este lado demostremos que nuestro interés es la república, la democracia y la patria. Si ellos no han podido conducir este país, que nos lo dejen a nosotros.

Esto no es por unos ni para unos cuantos. Es por todos. Ciudadanos somos todos y todos vivimos bajo el yugo de esta crisis que nos afecta por igual. Más allá de ideologías y de partidos políticos lo central es recuperar nuestra democracia. Erigirla con nuevos fundamentos renovados porque sólo así en una democracia real, efectiva y transparente todas las ideologías y todas las tendencias políticas pueden hacer valer su voz. En la actualidad izquierda, derecha, arriba y abajo no dicen nada. Solamente la voz del ciudadano comprometido puede decirles algo no a ellos, sino a nosotros mismos y las próximas generaciones. Si el poder ciudadano no actúa ahora estamos condenando nuestro futuro y el de quienes nos van a suceder. Condenamos a nuestros jóvenes y nuestros hijos a vivir en un país que no es suyo. Un país dominando por la corrupción y la violencia, la anarquía y la guerra.

Es momento de que tomemos las riendas de este país que nos han negado por muchos años. De volverle a dar un sentido a la palabra nación. Lo que no hagamos ahora se lo estamos dejando a ellos y a la postre sucederá el suicidio colectivo: un país sin ciudadanos, una nación sin nadie que se identifique con ella, una democracia convertida en negocio privado.

Es por ello que ante la crisis que vivimos declaramos la revolución ciudadana. No una revolución de armas ni disparos. Una revolución de conciencias activas. De la resistencia civil ante el poder que se niega a escucharnos. Esta revolución es de ciudadanos para ciudadanos. Una revolución civil que toma como sus banderas la razón, la justicia y la verdad y busca restaurar los principios de la democracia y la república, el estado de derecho y el respeto a los derechos humanos. Como ciudadanos todos tienen cabida en esta revolución porque es derecho y deber de todos los ciudadanos el incorporarse activamente en la transformación del país.

Lo llamamos una revolución porque queremos revertir el orden existente. No es posible reformar lo que ya no sirve, lo caduco, lo que se alimenta de la exclusión y la muerte. Es una revolución para reconstituir al país desde abajo, tomando en cuenta a sus hombres y sus mujeres, sus jóvenes, niños y sus ancianos. Trabajadores, estudiantes, políticos, empresarios, intelectuales, todos aquellos ciudadanos que ambicionen que este país mejore. Aquellos que están cansados de estrellarse contra la pared del autoritarismo y la cerrazón y piensan que merecen un país mejor que heredar a sus hijos. Debemos pasar de las lamentaciones y las quejas a las acciones. Descubrir esa gran verdad: que una democracia y una nación solamente son posibles cuando sus ciudadanos velan, cuidan y luchan por ellas.

Esta revolución no es pasiva, es activa. Cansados de discursos y promesas nos proponemos rescatar el poder y devolverlo a quien pertenece: a nosotros. Gritamos un enérgico ¡ya basta! y nos movilizamos para que nuestra rabia estalle en un amplio movimiento que enarbole todas las cusas y los credos, las ideologías y formas de vida. Nunca como ahora se hace necesario escuchar nuestra sabiduría popular que nos dice que es posible construir un mundo donde quepan todos los mundos.

Esta revolución quiere el poder para devolvérselo al pueblo, a la república y sus ciudadanos y por ello convocamos a quien aspira a un país mejor a sumarse a esta revolución ciudadana. A esos inconformes, rabiosos, desesperados, les decimos que aquí encontrarán otros ciudadanos listos para luchar. Listos para tomar en nuestras manos al país. La política debe subordinarse al sentir del pueblo, no el pueblo al sentir de la política. Esta revolución empieza ahora y se alimenta de tus propuestas.

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El PAN miente, las matemáticas no


Gracias al twittero @ivansioux se ha descubierto que en la página oficial del PAN en el DF los resultados de la encuesta sobre los matrimonios gay y su derecho a adopción son muy distintos a los presentados de manera oficial por su presidenta Mariana Gómez del Campo Gurza. De acuerdo con ésta el 53% de los citadinos rechazó el matrimonio entre persona del mismo sexo y un 46% lo avaló. Estos resultados son sacados de los 123 mil 738 cuestionarios aplicados en diversos puntos del DF.

En su página oficial se destaca también que se registró una participación de mil 624 vía telefónica, 8 mil 713 por medio de mensajes SMS y 987 mil 326 en internet. Sin embargo, de estos últimos registros no dan cuenta de cuánto fue el porcentaje de votación respecto a la preguntas planteadas. Es decir, que los únicos desgloses ofrecidos por el PAN son los de las encuestas físicas.

Como señalábamos, el twittero @ivansioux pudo acceder a los registros de la encuesta debido a errores en la misma página del PAN-DF que muestra el Index de la encuesta como se puede observar en la captura de pantalla:
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En el archivo encuesta.php con última modificación del día 20 de enero del 2010 encontramos los siguientes datos alojados respecto a las votaciones registradas y que se pueden apreciar en la siguiente imagen:
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Según estos registros se tiene un total de 475 mil 764 votos lo que representa el 46% de los 987 mil 326 reportados por el PAN-DF. De esta muestra destacamos que un total de 459 mil 672 respondieron SI a favor de que los homosexuales puedan adoptar hijos en contra de 16092 que votaron el NO lo cual refleja una clara ventaja por el SI de 443 mil 580 votos. Respecto al acuerdo o desacuerdo de los matrimonios entre homosexuales un total de 462 mil 578 votaron a favor, y 13 mil 186 estuvieron en desacuerdo. La diferencia es, por tanto, de 449 mil 392 a favor.

Finalmente, en la pregunta sobre la posible discriminación a hijos adoptados por homosexuales 458 mil 474 NO creen que puedan ser discriminados y 17 mil 290 SI lo creen. La diferencia es de 441 mil 184 votos.

En base a estos datos podemos sacar los siguientes porcentajes:

-De acuerdo en que las parejas homosexuales puedan adoptar hijos: 96%

-De acuerdo con los matrimonios entre homosexuales: 97%

-Cree que los hijos de homosexuales no serán discriminados: 96%

Suponiendo que el 54% restante respondiera las preguntas de manera favorable a la postura del PAN tendríamos que 533 mil 156, más los 46 mil 568 reflejados en la muestra de la captura de pantalla, daría un total de 579 mil 724 votos. Así el PAN obtendría una votación favorable de 58% respecto a un 42% que le sería en contra. Y repetimos, esto sólo si el restante 54% que no aparece en esos registros votara en su totalidad de acuerdo con las posturas panistas, lo cual desde el punto de vista estadístico, y mostrando una tendencia por arriba del 90% en una muestra de casi el 50%, es imposible. Con un 15% de ese 54% que vote en contra de la visión del PAN el resultado quedaría casi empatado en 50% para ambas posturas, pero esto sólo en la medida en que el casi 90% de rechazo a la visión del PAN de la muestra registrada se caiga hasta ese 15%, cosa nuevamente imposible, y cualquier encuestador serio lo puede corroborar.

Si la votación registrada en internet es desfavorable al PAN con un margen del 90% ¿podemos creer los resultados que ofrecen de las encuestas físicas? Sin duda, este análisis nos deja claro que por lo menos un gran sector de la población con acceso a internet rechaza casi de manera unánime el conservadurismo panista, y eso nos puede llevar a desconfiar, o por lo menos a ser escépticos –cosa saludable- respecto al triunfalismo del PAN con sus dudosas encuestas.

Last, but not least: El PAN mediante un comunicado dice que los datos descubiertos carecen de veracidad y algunos usuarios de internet alegan que son pantallazos falsificados. Sin embargo, aunque el acceso a esos datos ya fueron retirados de la red en el cache de Google se pueden consultar, lo cual es prueba de que no son imágenes falsificadas. En el cache de Google los datos varían ligeramente ya que se comprobó también que se podía seguir votando. Aun así los porcentajes y los resultados no varían gran cosa de los aquí presentados. Se puede consultar la base de datos del cache de Google aquí.

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CFE: las mentiras de los medios y el gobierno.



Vía Twitter nos hemos enterado de la gran cantidad de apagones que han sufrido los usuarios de la desaparecida Luz y Fuerza del Centro (LyFC) y que desde el 11 de octubre del año pasado, debido al decreto de extinción de la compañía por parte de Felipe Calderón, han tenido que vérselas con la ineficiencia que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha mostrado ante la desatención en el suministro de luz. Su imposibilidad de poder atender el vasto campo de usuarios que estaban bajo el control de LyFC es entendible si tomamos en cuenta que las zonas que cubría aquélla resultan ser de las más pobladas del país. Muchos de los técnicos de la CFE no cuentan ni con la experiencia ni la capacitación indispensable con la que sí contaban los trabajadores de la compañía extinguida. Las notas esparcidas en internet hablando de las muertes accidentadas de trabajadores de la CFE, las quejas contantes por apagones en colonias enteras a veces por días, las críticas y enojos ante la nula atención recibida en los teléfonos de atención ciudadana, son cosas que los medios callan y ocultan. En cambio, en radio, televisión y cine somos bombardeados constantemente por spots que buscan convencernos que la extinción de LyFC es lo mejor que pudo haberle pasado al país. Que nos ahorramos mucho dinero que esos flojos malgastaban. Que la empresa que la suple tiene reconocimiento internacional y sus usuarios gozarán de los beneficios de una compañía de primer mundo.

Como todo lo que ha transcurrido en estos tres años de gobierno de Calderón, el país del panismo gobernante solamente existe en la televisión y los espacios publicitarios. La realidad virtual construida desde los despachos de los mercadólogos y publicistas ha terminado por volverse la realidad real, si cabe usar la expresión. Todas las anomalías y los casos que contradicen ese mundo artificial confeccionado con efectismo publicitario son soslayados y ocultados. Apenas este jueves 14 de enero el periodista Ciro Gómez Leyva escribía en su columna en el diario Milenio perlas como las siguientes: “… la CFE entró al rescate y garantizó la continuidad del servicio eléctrico a más de 6 millones de clientes en Hidalgo, Puebla, Morelos, Estado de México y Distrito Federal. […] una empresa pública mexicana que en vez de lloriquear, culpar y hacer recuento de las insuficiencias, se puso a trabajar en serio”. Cuando uno lee este tipo de declaraciones no puede dejar de lamentar cómo un periodista ha dejado de serlo para volverse un simple lector de guiones distribuidos desde la oficina de la presidencia; un puro monólogo perverso que ni ve ni oye ni mucho menos le interesa investigar, como es labor ética de cualquier periodista que se digne en llamarse tal.

Cualquier dato real debe ser verificado aun en sus detalles más simples. En ocasiones basta tomarse la molestia de tomar un pequeño muestreo de lo que se intenta interpretar para obtener un juicio, si no verdadero en absoluto, por lo menos crítico y confiable. Apegarse a simples cifras oficiales expedidas por el gobierno ni es muestra ni es hecho absoluto para llegar a ofrecer juicios contundentes. Al contrario, es apenas el inicio del batallar de cualquier investigador, más para un periodista que tiene una responsabilidad social ante quien lo escucha, ve o lee.

El filósofo Karl Popper es conocido por diseñar una metodología científica conocida como “falsacionismo”, de acuerdo con ésta la consistencia de una afirmación –científica o verificativa- puede ser considerada aceptada si no es posible de ser falseada con un contra ejemplo. Es decir, que si cualquier proposición –como todas las golondrinas son blancas- no puede ser refutada con un contra ejemplo –alguna golondrina es negra- entonces ese juicio o proposición tiene un alto grado de veracidad.

Apoyándonos en la metodología popperiana vamos a utilizar un contra ejemplo para refutar las aseveraciones de Ciro Gómez Leyva y toda la camarilla de coristas del gobierno que lanzan loas a la extinción de LyFC pero se niegan a ver todos los problemas que han surgido a raíz de esa decisión ya a todas luces de corte político más que de reducción de costos como nos lo han querido vender.

Pues bien, ayer a medio día la colonia en la que vivo sufrió un apagón de casi cuatro horas debido a que se cambió alambrado y se repararon transformadores que estaban en mal funcionamiento. La colonia se encuentra ubicada en un populoso municipio del Estado de México. Lo más lógico es pensar que fue la CFE quien realizó los trabajos al tomar las responsabilidades dejadas por LyFC en esta zona. Pero, la sorpresa es que no fue la CFE la que realizó los trabajos de mantenimiento, sino una compañía privada de nombre “Servicios Integrales en Energía”, SERINE, por sus siglas. A continuación unas fotografías que logré tomar de los trabajos realizados.
















Como se podrá observar, los trabajadores no portan uniforme de la CFE. Cuentan con el equipo necesario para realizar su labor pero no son de la compañía de la CFE. Las camionetas que se distinguen pertenecen igualmente a esta empresa privada especializada en estos trabajos. Si consultamos la página de la empresa http://www.serineconstructora.com/ leemos que su servicio está concentrado en el estado de Yucatán. Su oficina matriz está ubicada en Mérida. A partir de este sencillo caso vienen las preguntas lógicas: ¿Si la CFE puede y ha logrado dar cobertura del servicio eléctrico en las zonas antes reguladas por LyFC, entonces por qué se están contratando empresas privadas para hacer labores de mantenimiento? ¿Si el argumento es que LyFC y el SME resultaban demasiado caros para el erario público, como es que se gasta en empresas privadas para hacer un trabajo que compete al Estado? ¿Cuánto está gastando el gobierno en estos servicios? ¿Por qué no se informa a la población de estas contrataciones?

Uno puede imaginarse el gasto que representa trasladar personal y vehículos desde un estado como Yucatán hasta el Estado de México; aparte los cobros por los servicios prestados. Si el gobierno usó de pretexto el supuesto dispendio de LyFC se contradice al apoyarse ahora en empresas privadas. Y el argumento de que eso es entendible por la enorme carga de trabajo que tiene que hacerse responsable la CFE solamente robustece la tesis de que la extinción de LyFC es un craso error que genera más gastos que los que supuestamente se iban a ahorrar. ¿Para qué eliminas una empresa pública por ineficiente si te vas a apoyar en otra de igual tesitura y aparte vas a gastar en apoyo privado? ¿No salió más caro el caldo que las albóndigas?

Con este sencillo contra ejemplo que pongo a consideración pública es más que suficiente para refutar el triunfalismo de Ciro Gómez Leyva y para poner en evidencia el verdadero trasfondo político que está detrás de todo el asunto del SME. Si el gobierno y los medios en verdad quieren convencernos de lo contrario que nos den el contra ejemplo, que dejen de hacer todo lo que refuta en los hechos lo que son incapaces de sostener en los discursos y los spots televisivos.
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Estamos jodidos!





En un comparativo económico que hizo recientemente el Economist, se tasa el tiempo necesario que un trabajador medio necesitaría invertir para comprar una Big-Mac, esto con el fin de revelar el poder adquisitivo de las sociedades y su nivel de desarrollo económico.

Ya lo sabemos, estamos jodidos, y mientras en Chicago o Tokio se necesita invertir 15 minutos de su tiempo para comprarse la Big Mac, en México necesitamos cerca de 130 minutos.

Un comparativo lúdico, pero que demuestra que el país se hunde en su peor crisis, mientras a los políticos y sus ciudadanos les da igual. Ni en uno o en otro se ven iniciativas de recomponer la sociedad en su conjunto. En unos porque su interés es particular o responde a grupos de poder. En los otros por la indiferencia, la apatía y la dejadez.

Nomás cuando surga el México Bronco, no se espanten. Recuerden que no se hizo nada para contenerlo. Y a como van las cosas en las que según datos duros el 51% de la población ya vive en situación de pobreza, no es de sorprender que cuando esa línea rebase el 60% las manifestaciones de inconformidad empezarán a aparecer por doquier.

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