
Y la voz de Susan retumbó por todo el planeta.
El fenómeno de masas más sorprendente de este nuevo siglo se sucedió la semana pasada. No creo que en estos momentos no exista alguien que no haya visto el video de esa regordeta, desgarbada, poco agraciada y humilde mujer que nos hizo llorar, conmovernos, emocionarnos y hacernos reflexionar. Para cuando esto se escribe el número de visitas en Youtube del famoso video había alcanzo la cifra de más de 34 millones, rompiendo así todos los records en internet. Su página de Facebook registra a más de 1 millón de seguidores. En iTunes su interpretación de I Dreamed a Dream, se ha convertido en el número uno en la listas de descarga de Europa.
Y no iba a ser de otro modo, el video de Susan Boyle es como estar viendo una minipelícula de siete minutos al puro estilo hollywoodense: nos muestra a la poco agraciada y, con todo en contra, mujer humilde que logra sobreponerse a la adversidad y triunfar. En el video tenemos comedia, suspenso, drama, emoción, y el momento triunfal en el que la heroina vence toda circunstancia desfaborable para destacar con su propia luminosidad. Ni el mejor guionista de Hollywood hubiera escrito tan excelente libreto. Lo cual me hace recordar esa película de "Nace una estrella", en sus diversas versiones, que sigue un paralelismo con lo que ha pasado con Susan Boyle. Y eso también explica la fascinación que ha despertado esta mujer en USA, porque cumple a cabalidad con el American Dream. Como dijo una reportera de CNN cuando entrevistaba a parte de los jueces: "si nostros tenemos a Obama ustedes (los ingleses) tienen a Susan".
Además ha constituido una revolución mediática que demuestra que el mundo global y la realidad virtual se encuentran indefectiblemente como algo que forma ya parte de la cultura y la sociedad contemporánea. La rápidez de la propagación de la noticia y la suma de apoyos hacia este nuevo descubrimiento músical expone el poderío de la red y de sus usuarios. En esa misma semana Ashton Kutcher conseguía ganar la apuesta que le hiciera al poderoso consorcio de la CNN de Ted Turner: reunir más de un millón de seguidores en Twitter. En la noche que se cerraba la competencia Kutcher subió un video a Youtube festejando su logro junto a la actriz, y actual pareja, Demi Moore, aludiendo al poderio del pueblo respecto al sistema; y en un discurso harto demagogico, defendía el derecho y las inciativas de todas las personas por ejercer su voz e inicitivas particulares para cambiar desde abajo a los grandes consorcios y los llamados poderes fácticos. La pregunta que queda abierta, sin embargo, es si ese poderío en verdad se demotrará en situaciones que afecten la realidad polìtica social y económica de un país, o solamente sirve para ganar apuestas de este tipo.

De igual manera otro video hizo retumbar los cimientos de una empresa en esa misma semana. Dos empleados de Domino's Pizza colgaron en Youtube un video en donde muestran como preparan la comida haciendo todo tipo de asquerosidades. Esto inmediatamente produjo un escándalo a proporciones catastróficas en cuanto los directivos intentaron acallar el hecho y salir con una tibia respuesta. Lo cierto es que la imagen de esta mundial empresa de fast food, se ha visto seriamente dañada. Lo cual ha hecho tomar conciencia a los internautas de por dónde hay que atacar a las grandes marcas.
Pero más allá de la virtiginosidad de la red, es de destacar que la aparición de Susan Boyle muestra varios aspectos que hacen de ella un fenómeno complejo. Los análisis no se han hecho esperar y cientos de periódicos y noticiarios de todo el mundo han puesto su mirada en ella y le han dedicado gran parte de sus espacios. Todo el mundo desea entrevistarla, saber más de ella, y la misma Oprah ya la ha invitado a su famoso programa. Así que detrás de los meros juicios respecto a sus grandes dotes de cantante, hay analistas que ven en ella un fenómenos social, cultural y hasta político, de los cuales me referiré a continuación.
Collete Douglas-Home, columnista de The Herald, escribe que la historia de Susan es una moderna parabola de reprimienda hacia la gente que tiene la tendecia a juzgar a otras basadas en su apariencia física. Liza Schwarzbaum, en un artículo de Entertainment Weekly, declara que la presentación de Susan es una victoria del talento y la habilidad artística en una sociedad obsesionada con el atractivo físico y la presentación. La misma Susan Boyle, a pregunta expresa del diario The Whasington Post, sobre la reacción de la gente antes de que hiciera su interpretación, expresó lo siguiente: "La sociedad moderna es demasiado rápida en juzgar a la gente por su apariencia... no hay mucho que pueda hacer al respecto; esa es la forma en que ellos piensan; es la forma en que ellos son. Pero tal vez esto podría dejarles una lección a ellos, o ser un ejemplo". Después de su presentación, Amanda Holden, la única mujer entre los jueces del programa, dijo al aire: "Estoy bastante conmocionada, porque sabía que todos estaban en contra tuya. Honestamente pienso que todos aquí fuimos unos cínicos, y esta es la más grande llamada de atención que hemos recibido".

Por otra parte, en The Huffington Post, Letty Cottin Pogrebin escribe en su artículo que la actuación de Boyle es un triunfo de lo que ella llama "la mujer entrada en años" sobre la cultura de la juventud y del imperio de las mujeres de mediana edad. Tanya Gold, de The guardian, hace notar la diferencia entre la hostil recepción que tuvo Susan respecto a una más neutral que tuvo Paul Potts en la primera edición del programa. Para ella, esto muestra que en una mujer el talento se liga inmediatamente con un buen aspecto, cosa que no sucede con los hombres, a los cuales no se les exige demasiado atractivo físico.
Muchos incluso consideran, independientemente de las cualidades artísticas de Susan, que todo ha sido prefabricado por el programa para captar más audiencia, ya que la forma en que la presentaron y el evidente rechazo y mofa de los jueces, hacen pensar en un bien elaborado guión que se cumplió perfectamente. Sin embargo, los que hayan visto el video habrán notado que en dos de los jueces (Amanda Holden y Piers Morgan) su reacción al momento de iniciar Susan su presentación es de verdadera sorpresa y shock. En Morgan se manifiesta como pasa de la mofa a la sorpresa, la verguenza y luego la admiración. Tanto así que en una forma de disculparse el mismo Piers Morgan ha publicado un video, otra vez en Youtube, donde hace una invitación pública a Susan de una cena romántica con flores y toda la cosa. Y yendo hasta las antípodas de este fenómeno mediático ya existe una oferta de un millón de dólares para que Susan haga una película porno y pierda su virginidad ante las cámaras.
Sin lugar a dudas, el fenómeno Susan Boyle todavía nos va a dar de que hablar por un buen rato. Su aparición es una fuerte bofetada a toda la cultura de la banalidad y la trivialidad que por años ha cultivado la televisión y el medio del espectáculo. Viene a fragmentar el paradigma tan arraigo de que el talento, o lo que puede ser comercializable en televisión y espectáculo, necesariamente tiene que cumplir con unos cánones prefijados de belleza. Y toda esa retahíla de productores que por años sólo nos han ofrecido toda una caterva de basura de "cantantes" y figuras que sólo exhiben y venden un cuerpo estético y sin talento, creo que empezarán a darse cuenta que la gente se identifica más con personas como Susan.
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